Una lluvia pertinaz caía sobre aquel cuerpo, desgraciado, desplomado..
Se encontró casualmente en el momento adecuado, en el lugar del ultimo instante.
Víctima de una violencia que nadie vio, que nadie escucho... [UN VERDADERO CRIMEN]
Pero Él, inerte, cubierto por la sombra de la muerte, en una calle, tendido en una esquina.
Un solo farol iluminaba la escena, una herida incapaz de cerrar, los cabellos mojados bañados sobre el asfalto, un solo silencio, el ruido del desconcierto... tendría acaso él una terraza con ventanas al sol?, como se habría levantado aquella mañana?.. pero aquí ahora es de noche y sigue tendido en el suelo, parece dormido, mas no respira, aquella incógnita de su nombre, de su historia y de sus amores, permanecerá siempre en la memoria, incluso al cerrar los ojos, con la impotencia palpitante del que calla, cuando aun mas de un millon de palabras no serian nunca suficientes.
El cuerpo desaparecerá en la mañana, nadie nunca mas recordará la visión de sus manos abiertas, como si recibiera la lluvia, como si esperara que algunos pasos corrieran apresurados al reconocer ese rostro tumbado pero apacible, y que sus ojos inyectados de espanto mezclaran una lagrima de piedad con alguna de esas gotas de lluvia, que ahora, empapaban su frente.
Pero Él seguia con los ojos cerrados sin una respuesta y sin una palabra, Tal vez alguien en alguna ciudad lo recuerde en un sueño, aquella voz rebozante de vida, que parece muda ante aquella escena de su cuerpo acostado recibiendo la lluvia, mutilado por una herida mortal, que no se ve, ni siquiera sobre su pecho.
Nunca mas le llamaran por su nombre, nunca mas renegara de un beso, nunca mas caminara por un parque, ya no hay mas preguntas, nunca mas, sus labios se han cerrado para siempre. [UN VERDADERO CRIMEN]

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